Mr. Smith «Caballero sin espada»

Una película conmovedora que ensalza uno de los valores fundamentales en la vida, la honestidad en primer lugar con uno mismo y en segundo lugar con los que nos rodea, el personaje, Jefferson Smith, ensalza y magnifica esa virtud de la que muchos alardean y que pocos profesan y menos en el entorno donde se va a desarrollar la película, donde la competencia, la lucha de poder y la opresión de los más desfavorecidos se unen a una avaricia desmesurada.

 

Mr. Smith encarna esa persona a la que todos nos gustaría encontrarnos y con la que siempre estaríamos a gusto, bueno, leal, amable y sincero, esa sinceridad que le hace a uno transparente sin ninguna mascara que oculte lo que esta sintiendo y que quizás confundidos con su apariencia pensemos que es frágil y pretendamos, como la protagonista, protegerle de la maldad del mundo que creemos que nos rodea, pero que su apariencia no nos lleve a engaño es esa vulnerabilidad precisamente la que le hace grande, ese personaje, ese caballero sin espada, ese Don Quijote de esta época, no es débil sino todo lo contrario, posee un poder y una fortaleza inimaginable, la de aquel que se encuentra en la más absoluta posesión de la verdad,  la  honestidad  e integridad del ser humano.

 

Tendría unos 11 o 12 años cuando vi por primera vez esta magnifica película dirigida por Frank Capra y ha sido probablemente la película que más positivamente marco mi vocación y la que me inclino a estudiar mi carrera universitaria, en ese afán por buscar la justicia desde la honestidad y la honradez y la que marco esos valores como fundamentales en mi vida siendo los pilares que marcarían mi existencia en este mundo. Espero que sirva de inspiración para muchas otras personas que vibren con la energía y fortaleza del protagonista que encuentren sus valores, porque estos serán la guía, la brújula que les señalara el camino a seguir y que no los pierdan de vista, porque éstos serán los que les indicarán si es acertada o no la decisión a tomar o el camino a seguir y siempre que no esté en consonancia con esos valores no dudemos el camino no será el acertado y con el tiempo lo tendremos que lamentar. Como este Don Quijote sin espada luchemos por nuestros valores que serán los que nos hagan libres.

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