Como matar a un ruiseñor

El trasfondo de esta película va mucho más allá de un drama racial en el escenario de una polvorienta ciudad del sur de Estados Unidos durante la época de la depresión,  es su titulo el que nos indica el auténtico significado de esta obra, la crueldad y el sinsentido de matar a criaturas, inocentes e inofensivas que no hacen daño a nadie, en este caso bajo las figuras de Boo, un temido personaje en la imaginación de los niños y Tom, un hombre de color acusado injustamente de haber cometido un delito.

Dirigida por Robert Mulligan y basada en la novela homónima de 1960, de la escritora Harper Lee galardonada con el Premio Pulitzer. Se trata de una película contada a través de la mirada de una niña Jean Louise Finch, Scout, que recuerda una época de su infancia en Alabama. La obra evoca tanto el misterio como la magia, el recuerdo y la perdida, de un tiempo que creemos irrepetible, la infancia, se inicia con la imagen de una vieja caja de cigarros que esconde un pequeño tesoro que guardan los niños y que al final de la película se ve que les vincula con Boo un joven crecido pero anclado  irremediablemente en la infancia y que siendo tenido por el ogro de la pequeña ciudad acabará resultando ser su gigante angel de la guarda. 

El padre de los niños, Atticus Fitch, el personaje central de la obra, un hombre que irradia integridad y honestidad y que trata de inculcar esos valores a sus hijos, con sus sabios consejos, como cuando al regalarle su hijo una escopeta y sabiendo que a pesar de sus recomendaciones acabaría teniendo la tentación de disparar a los pájaros, le prohibió con severidad hacerlo contra el ruiseñor pues es un pecado matar a un ave que «no hace más que  alegrar el corazón, cantando para nuestro deleite»

«Preferiría que dispararas a las latas en el patio trasero, pero sé que irás tras los pájaros. Dispara a todos los arrendajos azules que quieras, si puedes dispararles, pero recuerda que es un pecado matar un ruiseñor».

y pregúntale a la señorita Maudie al respecto. «Tu padre tiene razón», dijo. «Los ruiseñores no hacen nada más que hacer música para que la disfrutemos. No se comen los jardines de la gente, no anidan en los escribas, no hacen nada más que cantarnos con el corazón. Por eso es un pecado matar un ruiseñor «.

Scout utiliza esta misma metáfora para referirse al hombre-niño que les ha salvado la vida a ella y a su hermano, le dice a Atticus que entiende el motivo por el cual no llevan a Boo a un juicio. Atticus parecía que necesitaba animarse. Corrí hacia él, lo abracé y lo besé con todas mis fuerzas. «Sí señor, lo entiendo», le aseguré. «Sr. Tate tenía razón ». Atticus se soltó y me miró. «¿Qué quieres decir?» «Bueno, sería como dispararle a un ruiseñor, ¿no?»

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