Una película de héroes que persiguen la realización de un noble ideal lo que les convierte en personas dignas e integras y que guiados por esa brújula nunca pueden equivocar el camino. Ramson Stoddard (James Stewart) un recién licenciado en derecho llevado por su sueño de un mundo donde la justicia permita alcanzar esos altos ideales, se enfrentará en ese Oeste salvaje, contra todos por lograrlo.
En ese camino del héroe pacífico arrastra a otros a seguirle, incluso a aquellos que ya lo habían dado todo por perdido, como es el caso de ese periodista Deaton Peabody (Edmund O´Brien) arrojado a la bebida y del que ya no asoma ni un resquicio de imaginación o talento, pero al que Ramson inspirará y hará despertar a ese héroe dormido lleno de coraje, inteligencia e ingenio y juntos avanzaran en ese camino del hombre valiente, seguro de si mismo y que sabe lo que quiere y adonde se dirige.
Nuestro otro secreto héroe Tom Doniphon (John Wayne) más bien inspirado por el amor de una mujer, contribuirá a que esos altos ideales se cumplan en la figura de Ramson Stoddard, cediéndole todo el protagonismo incluso en sacrificio de su propio ideal, el amor de una mujer, es curioso como cuando alguien reconoce en la figura de una persona a un héroe, le hace brotar, la ilusión y el deseo por esas causas más elevadas y sublimes, a las propias de uno mismo y estas son el motivo y la razón del sacrificio de las suyas propias, Doniphon entiende que el progreso y la civilización democrática de la comunidad en la que vive, necesitan otro tipo de héroes, distintos a los que se imponen a golpe de gatillo y pistolas, héroes que roben el corazón de los ciudadanos convencido de que el futuro es de la ley, del derecho y de una nueva sociedad marcada por la paz y la concordia de los hombres buenos.
John Ford el director, el maestro de los Westerm que inicio su andadura en este genero con “La Diligencia” (The Stagecoach, 1939) y la terminará en 1961 con su último western rindiendo homenaje al género clásico, filmo esta película con 69 años, cuando veía que este genero llegaba a su fin, se aleja de los convencionalismos como los grandes y amplios espacios exteriores, las cabalgadas y el color que se habían mostrado en muchas producciones del genero Centauros del desierto (The searchers, 1956), Horizontes de grandeza (The big country, William Wyler, 1958), Los siete magníficos (The magnificient seven, John Sturgess, 1958) o El hombre de Laramie (The man from Laramie, Anthony Mann, 1955). Ford, rueda en blanco y negro y se refugia en el pequeño pueblo de Shinbone del que prácticamente no sale la cámara. Aquí los pistoleros ya no se mueven en caballos ni atraviesan grandes praderas a los pies de Monument Valley, al contrario, Tom Doniphon se mueven en la oscuridad de la noche, mostrando que la violencia y la rudeza de los hombres como Tom Doniphon han sido necesarias para que triunfe el bien, que nuestro mundo del bienestar, de paz, de comodidad y opulencia han sido conquistados gracias al sacrificio de muchos que tuvieron que recurrir a soluciones violentas y desagradables.





