El titulo original de este esplendido film, en su versión en inglés “The Searchers” (Los Buscadores) nos define muy bien todo lo que es la película una búsqueda nostálgica en este caso de dos mujeres que representan la inocencia, el cariño y el amor perdido, arrebatadas cruelmente por los indios comanches y la casi enfermiza rabia y odio que siente el protagonista Ethan Edwards (John Wayne) por ellos, que muestra a lo largo de todo el duro camino lleno de penalidades, en el que le acompaña Martin Pawley (Jeffrey Hunter) que se une a esta búsqueda de las que considera sus hermanas pues fue criado por la familia como un hijo más, llevado allí por el propio Ethan cuando era pequeño y al que ahora repele por su sangre mestiza, pero será el único que estará dispuesto a seguirle y al que no tendrá más remedio que aceptar. Basada en la novela del escritor y realizador Alan Le May “The Searchers” a la que el guionista Frank Nugent y el propio Ford introdujeron algunos cambios prestando hondura y complejidad al protagonista.
La película se inicia con un hermoso contraluz del atardecer de una puerta abierta en la que Martha (Dorothy Jordan) ve llegar al protagonista su cuñado Ethan, que vuelve tras largos años de lucha que comprende la guerra de Secesión, no se sabe exactamente de donde viene, pues la guerra ya hacia unos años que había terminado, entra saluda a su cuñada con un beso en la frente y a su hermano Aaron y juega con los niños que han crecido tanto en sus años de ausencia que no los reconoce, tiene que ausentarse al día siguiente junto con una patrulla que busca a unas reses robadas por los indios, lo que éstos aprovechan para atacar la granja y matar a todos sus miembros excepto a las dos niñas a las que se llevan cautivas y a partir de ahí se inicia la larga búsqueda, con bellas escenas rodadas por su gran director John Ford en su rincón favorito del universo Monument Valley en Colorado, una gran formación desértica de tierra y grandes rocas moldeadas por el viento en formas caprichosas, es el inmenso escenario en el que indios y colonizadores blancos se mueven, siempre aplastados por la enormidad del lugar y puestos a prueba por lo inhóspito del entorno, la patria de los navajos donde había rodado “La Diligencia”, pero este es un Western como nunca se había realizado antes en el que los buenos y los malos se confunden en el polvo del desierto y finaliza con el plano oscuro de otra puerta, en la que se ve como se aleja, no sabiendo hacia donde va, andando hacia el desierto que es la nada, emprendiendo un viaje hacia la nada y la película transcurre entre esas dos puertas. Recordándonos cuan importante es en la vida saber hacia donde vamos, y de donde venimos, cuando cesa su búsqueda en este caso han encontrado y logran rescatar a la muchacha cautiva y casada con el Jefe indio Scar, vuelve al punto de inicio en el que se encontraba vagando en el desierto en la nada, una preciosa reflexión y metáfora sobre la vida y la manera en la que nos dirigimos en ella con rumbo o sin rumbo, no importa que camino tomemos si no sabemos a donde vamos.





