En la búsqueda de nuestro propósito en la vida muchas veces arrebatamos lo que por derecho pertenece a otro, el deseo nos ciega y nos impide ver que aquello que tomemos que no nos pertenezca nos será a su vez arrebatado por otro. Es lo que le ocurre a la protagonista Eve, que cegada por su pasión por el teatro y la interpretación, intenta ganarse la confianza de su admirada estrella Margot, una famosa y galardonada actriz de teatro que ante la fingida bondad y atenciones que la protagonista le profesa sucumbe a sus intenciones que consisten en arrebatarle su éxito y su fama.
No solo Margot se deja encandilar, también lo harán sus propias amistades e incluso hasta cierto punto su amado, al que Eve también intentará seducir, pero como siempre existe algo en la vida que nos eleva por encima de malicias, enredos y mentiras y nos deja ver más allá del engaño, porque el falso a la larga siempre se descubre y se muestra como es, como el titulo de la película indica “Eva al desnudo” sin velos ni tapujos.
Muchos sucumben al alago y a las atenciones pero no pequemos de bondadosos e ingenuos y debemos discernir entre el verdadero cariño, del que no lo es y dejemos que nuestra intuición nos guíe. Pero no nos creamos los culpables en esta historia por dejarnos embaucar, porque el impostor es quien pagara por sus acciones, que en lugar de utilizar sus esfuerzos en promover sus propias capacidades se aprovecha de las de los demás, desde el prestigio hasta la honradez y buen nombre, que es lo que más desean adquirir este tipo de personas porque sin duda es de lo que más carece.
Donde se encuentra el punto de inflexión entre lo que deseamos y su obtención, pienso que en no despojar a otro de lo que honestamente y con duro trabajo han conseguido, han logrado en su vida, ello no nos pertenece y llegará el día en que lo conseguido a costa de otro nos será arrebatado. No tomemos lo que es de otros.
Esta película quizás nos sirva de reflexión para pensar o darnos cuenta de cuantas cosas hemos tomado en la vida que pertenecían al esfuerzo de otro a sabiendas de ello y conscientes de que nos aprovechábamos de algo que nunca nos perteneció.





