Dirigida por el gran director Frank Capra que nos presenta de una manera cómica e inocente, una serie de asesinatos, cometidos en el seno de una familia y que el protagonista Mortimer, interpretado brillantemente por Cary Grant, intentará ocultar y su temor ante la locura que corre por las venas de su familia sea hereditaria y el acabe cometiendo las mismas atrocidades le llevara a protagonizar situaciones descabelladas.
Puede que alguna vez nos ha haya sucedido que nos encontramos con situaciones o hechos que de una manera inconsciente llevamos a cabo y en los que podemos ver el mismo patrón que se repite en nuestra familia, desde la más mínima, manía o costumbre hasta aquello que más nos molesta y desagrada de nuestra familia, llega a ser lo que inconscientemente más repitamos. Y el descubrimiento de estos asesinatos, condicionará al protagonista en su intento de que no continúe transmitiéndose este gen de familia, esta especie de locura en su estirpe, lo descubríra el día de su boda e intentará apartar a su encantadora esposa, una adorable criatura que se verá envuelta en las más rocambolescas escenas con otros miembros de la familia, hasta el punto de temer por su propia vida.
Las coprotagonistas, unas encantadoras ancianitas en su persecutoria manía, creen que están haciendo lo mejor para ayudar a los otros. Cuantas veces en este empeño o creencia hacemos cosas por los demás en un intento de ayudar o más bien de imponer nuestro concepto del bien o del mal en los otros. Aquí lo que para ellas esta bien, ayudar a pobres infelices sin hogar o familia a poner fin a su desdicha vida, choca frontalmente con lo que cualquiera en su sano juicio consideraría una atrocidad. Nos es presentado de una manera extrema para mostrarnos que nada esta bien o esta mal sino que todo depende desde el punto de vista en que lo veamos, para estas adorables ancianitas que se preocupan por sus semejantes, hasta el extremo de querer librarles de los infortunios y calamidades de la vida poniéndole fin a sus vidas, nos es mostrado en forma de una extrema locura y en la que en su mundo su percepción del bien, es ésta y que cuando el protagonista la descubre queda en un completo shock puesto que cada miembro de la familia parece tener una inclinación hacia la locura y el piensa que también corre por su sangre e intentara ocultarlo no en un viejo arcón o sótano como las protagonistas hacen sino internandoles en un sanatorio “Happy days” donde cada uno es feliz con su locura y no pueden hacer daño a nadie.





