Casablanca, ganadora de tres Oscars, dirigida por Michael Curtiz, se convirtió en un icono, en un mito cinéfilo, en una leyenda que se inspiró en una obra de teatro rechazada en Brodadway «Everybody goes to Rick´s» que reflejaba el drama de los refugiados politicos en Europa.
Para mi sin duda la auténtica protagonista de la película, la ciudad marroquí de Casablanca, en la época en la que se desarrolla la historia, todavía un territorio libre e imparcial en esa Guerra que esta aconteciendo en Europa. Intrigante, cautivadora y exótica, en este ambiente se nos traslada a un lugar donde se negocia con salvoconductos hacia la ansiada libertad que representa Estados Unidos. En Casablanca, bajo protectorado francés, se apiñan numerosos refugiados huidos de la Europa, ocupada por los nazis, la ciudad dará cobijo a miembros de la Resistencia que intentaran facilitar la huida hacia la libertad de uno de sus miembro destacados, Victor Laslo, que será uno de los personajes en ese triangulo amoroso formado por Ilsa interpretada por Ingrid Bergman y Humphrey Bogart que encarna el personaje de Rick que tras salir precipitadamente de un Paris ocupado por las fuerzas Nazis acaba encontrando allí un lugar donde arrastrar su alma dolida tras lo que él considera una traición amorosa por parte de la protagonista. Se convierte en un tipo duro, frio y cínico mascara que llevará durante prácticamente toda la película y haciendo gala de ese cinismo ante la pregunta del Capitan Renault:
“Digame Rick que le ha traído a Casablanca”
“Vine a tomar las aguas”
“Pero si Casablanca es un Desierto” le replica Renault.
“Me informaron mal”
En la película uno puede trasladarse a una ciudad llena de un encanto genuino, donde puede transitar por unas calles rebosantes de vida y de lugares llenos de nostálgico romanticismo por el orgullo de una patria arrebatada por la fuerza y que frente a cualquier diferencia y circunstancia habrá una cosa que les unirá por encima de todo el amor por su patria y la libertad. Un patriotismo reflejado en un himno en este caso “La Marsellesa” a la que todos se unirán para entonarla, siendo un fiel reflejo de la fuerza que tienen las personas cuando se mueven por unos intereses mayores que los suyos propios y que hacen que uno se eleve por encima de cualquier hecho y emerja lo mejor de uno mismo, su valor, su orgullo y su honor por pertenecer a un país.
La nota más romántica de la película esa canción “As Time goes by” compuesta en 1931 por Herman Hupfeld e interpretada en alguna otra película y escenarios teatrales pero que en Casablanca y con la particular interpretación, que le imprime el actor Dooly Wilson, pasará a convertirse en una melodía inolvidable.





