Delicada película, en la que se rinde tributo a esa maravillosa etapa en la vida que es la juventud, donde el ímpetu, el vigor y el instinto se encuentran en todo su esplendor y donde uno da rienda suelta a su imaginación y sigue su corazón.
Ese lugar donde se olvida la razón, donde uno todavía no ha sido arrastrado por los convencionalismos de otros, donde uno es aún puro y donde abre su corazón de par en par, en canal, sin temor o miedo, pues todavía no lo conoce en esa etapa de la vida, donde ese primer amor impregna todo tú ser y te hace sentir realmente vivo, te hace percibir la esencia y el significado de la vida que no es otro que el amar (en general, en infinitivo) más aún que el ser amado, porque uno se sentirá realmente libre cuando ame y siga su corazón sin importarle lo que piensen u opinen los demás. Es en esta etapa de la vida es cuando deberíamos formar nuestra razón, nuestra firme voluntad y no ceder a las razones o voluntades de otros, pues ellos a su vez fueron arrastrados y cedieron a las razones o voluntades de otros y estos lo hicieron por los convencionalismos de otros y así hasta la eternidad de los tiempos. Que fácil sería si todos recordáramos que se siente en esa etapa de la vida que es la juventud pues si todos recordáramos el esplendor en la hierba, no permitiríamos que nadie fuera privado de sentirse libre y poder amar.
¿Me pregunto que es lo que hace que el ser humano olvide esta bella etapa de su vida y no viva en ese permanente estado? No pueden ser nuestras creencias pues en esta etapa de la vida aún no están malformadas por las creencias de otros, simplemente son todavía delicadas y frágiles y uno quizá se deje llevar, pero que no nos confunda esa fragilidad y delicadeza porque es en esta etapa de la vida es cuando uno se siente más vivo y a su vez más poderoso y rebelde, aprovechemos ese poder, esa rebeldía y que siempre nos acompañe en ese permanente estado de esplendor y que no nos ocurra como los protagonistas de la película que se dejaron llevar por los convencionalismos de otros y olvidaron su poder para mantener ese destello en su corazón y no se mantuvieron firmes en su amor, ese amor que siempre alguna vez en la vida llega y cuando lo hace inunda tu razón hasta el punto de creer perderla, como le ocurre a la protagonista interpretada magníficamente por Natalie Wood, quien mantendrá siempre esa bella imagen en su corazón, en su recuerdo y que su amado parece haber olvidado, interpretado en este caso por un guapísimo Warren Beatty, en pleno esplendor de su juventud y que si amaba se olvido de ello o trato de olvidarse.
“Aunque mis ojos ya no puedan ver ese puro destello que en mi juventud me deslumbraba. Aunque ya no pueda devolver la hora del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores, no hay que afligirse, porque la belleza siempre subsiste en el recuerdo».
Versos de “ODA A LA INMORTALIDAD” de William Wordsworth, que el director Elian Kazan recoge en la película.
“Aunque el resplandor que en otro tiempo fue tan brillante hoy esté por siempre oculto a mis miradas”
Mantener ese destello de luz, ese brillo en los ojos, debería ser nuestro estado natural, ese resplandor el que nos acompañara siempre en todas las etapas de nuestra vida.





