Historias de Filadelfia

Inteligente comedia dirigida magistralmente por George Cukor, la protagonista, Tracy Samantha Lord, perteneciente a una rica familia de alto abolengo interpretada por Katherine Hepburn papel que parece que encaja en su propia personalidad y forme parte de un ambiente al que ella pertenece en su vida real y esta acostumbrada a vivir. 

Tracy, es esa diosa encima de un pedestal, como la define el otro protagonista su exmarido Dexter Haven, interpretado por Cary Grant, la tilda de intransigente con las debilidades de los demás y demasiado exigente con ella misma hasta el extremo de no permitirse amar sin juzgar, sin reprochar, sin calibrar o medir las flaquezas ajenas, en este caso las de su exmarido aficionado durante su matrimonio a la bebida, las de su padre salpicado por el escandalo de un affaire con una bailarina, la de su madre una mujer que ama a su marido y entiende sus debilidades y que no se siente traicionada, cuando éste vuelve a ella, el amor que siente por él triunfa por encima del orgullo o del reproche, siempre hay valores que están por encima de cualquier cosa y el amor es sin duda el mayor de ellos, todo lo cual nuestra protagonista no se permite sentir y menos mostrar.

 

Tracy, pretende volver a casarse con un hombre que encarna los valores que ella admira, hecho así mismo, trabajador, luchador y que no ha gozado de los privilegios de la clase social alta a la que Tracy pertenece y que le entusiasma la idea de casarse con ella y poder ser miembro de esta clase, personaje que carece de autenticidad y que en el fondo, aunque pretenda aparentar, siente un cierto desdén y menosprecio por los privilegios que esta clase disfruta sin haber tenido que luchar por ellos

Todo parece volverse del revés cuando se presentan un día antes de su boda, su exmarido acompañado de dos supuestos amigos, una fotógrafa y un periodista Macaulay Connor, al que da vida el actor James Stewart y con él que la protagonista se mostrará vulnerable, emergiendo esa mujer que quiere ser amada y no adorada, querida y no idolatrada y con sus sentimientos a flor de piel, aparecerán sus más profundos deseos de amar y mostrarse como es, una mujer con sus defectos e imperfecciones y ya no tendrá vuelta atrás.

 

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