My Fair Lady

George Cukor, el director de esta película, obtuvo un Oscar por este brillante musical. En donde lleva a su personaje Eliza Doolittle, a una transformación, de su imagen, de su apariencia externa y de como se muestra al mundo, todo lo cual le ayudará a una transformación también internamente, como ella se ve a si misma, cambiando la  manera de pensar y sentir y lo que le hará ver el mundo de una manera diferente.

El Profesor de fonética Henry Higgins pretende instruir a la protagonista en la forma de hablar y obsesionado por la perfección más absoluta llevará a Eliza a la extenuación a quebrarse por dentro, lo que la llevará a cambiar la percepción de todo lo que le rodea, realizará una transformación camaleónica que dejará atrás a un ser al que difícilmente reconocerá y con el que nunca jamás volverá a identificarse. Pero el amor es lo que lleva a Eliza a transformarse, no el hecho de que hayan cambiado sus formas al hablar o el hecho de que ahora lleve elegantes vestidos, lo cual si le ha servido al principio para aparentar o fingir un personaje que realmente no era y en el que todavía no se había tranformado pero que en su interior anhelaba en convertirse. Transformación similar al que realizan las orugas que envuelven todo su cuerpo con seda y pasado un tiempo realizan una metamorfosis que terminará transformando ese animal que se arrastra por el suelo en una preciosa mariposa.

 

Hagamos nuestra propia transformación si al principio nos cuesta pretendamos ser esa persona exquisita en sus formas, educada, cariñosa, mostrémonos al mundo como nos gustaría que nos viese y como nuestro Ser anhela convertirse y marcaremos el camino de esta manera no nos será difícil poder seguirlo y convertirnos en aquello que más deseemos. Permitirme  que al hilo de esta película recomiende un maravilloso libro «Psycho-Cybernetics» de Maxwell Maltz, un best-seller, en su género, considerado un de los mejores libros en la categoría de desarrollo personal y transformación de la imagen que uno tiene de si mismo.

La película ganadora de ocho Oscars, esta basada en la obra de teatro del premio Nobel de Literatura Bernard Shaw, “Pigmalión” que se inspira en el relato de Ovidio del libro de la Metamorfosis, el hombre que moldea a una mujer y se enamora de ella pero entre la estatua convertida en mujer del cuento clásico, revivida para dar placer y Eliza Doolittle hay un abismo, Higgins  construye una mujer pero cuando ha sido hecha, se convierte en un ser completo, independiente y critico. La estética y el espíritu de la película se deben a Sir Cecil Beaton, fotógrafo, ilustrador y escenógrafo, que recibió un Oscar por su brillante trabajo en esta película, sin su labor probablemente la película no hubiese alcanzado su exquisita y refinada puesta en escena.

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